Trabajo infantil y trabajo no protegido e informal
El trabajo infantil ocurre cuando niñas, niños o adolescentes realizan actividades que afectan su bienestar, su salud o su derecho a estudiar, jugar y descansar. También existe el trabajo no protegido o informal, donde los adolescentes trabajan sin condiciones adecuadas, sin seguridad o sin acompañamiento. Por eso, es importante recordar que la infancia y la adolescencia son etapas para aprender, crecer y construir sueños, no para asumir responsabilidades que pueden poner en riesgo sus derechos.
Desde esta línea de política, se promueven acciones para prevenir el trabajo infantil y proteger a niñas, niños y adolescentes, garantizando su permanencia en la escuela y el disfrute de su tiempo libre. Para ello, se desarrollan metodologías pedagógicas y comunitarias que reconocen las realidades de cada territorio, integrando enfoques étnicos, las cosmovisiones y formas de vida de comunidades indígenas, pueblos negros, afrocolombianos, palenqueros, raizales y familias campesinas, así como las particularidades de las zonas urbanas donde niñas, niños y adolescentes no étnicos enfrentan dinámicas propias como el trabajo en el espacio público, el comercio informal o el cuidado de otros.
Además, se fortalecen las voces que previenen el trabajo infantil, promoviendo la participación de niñas, niños y adolescentes en sus comunidades, y las voces que acompañan el trabajo protegido, orientadas a garantizar que los adolescentes que trabajan lo hagan en condiciones adecuadas y sin afectar su educación ni su desarrollo. A través de la movilización social, el diálogo y el trabajo conjunto con las familias y comunidades, se busca transformar prácticas que han normalizado el trabajo infantil y avanzar hacia entornos donde todas y todos puedan crecer con oportunidades, bienestar y derechos garantizados.