Por: Wendy Paola Puentes Mayorga
Guillermo Rodríguez Uribe
Una mirada que moviliza, cuida y transforma
En nuestro día a día vemos muchas cosas: personas, gestos, emociones y situaciones. Sin embargo, ver no es solo usar los ojos. Ver también es comprender, sentir y decidir actuar junto a otras personas.
Por eso vale la pena preguntarnos: ¿qué veo cuando veo? que no es otra cosa que la pregunta con la que comienza cualquier ejercicio de movilización social ¿qué imaginarios sociales tienes frente a un tema o grupo humano en particular?
Esta pregunta es clave para la movilización social y la participación, porque nos invita a reconocer lo que pasa a nuestro alrededor y a involucrarnos activamente en las decisiones y acciones que afectan nuestro bienestar individual, familiar y comunitario.
Ver a las personas más allá de lo evidente (imaginario social)
Cuando miramos a alguien, muchas veces lo primero que vemos es lo que está “por fuera”, lo cual siempre está filtrado por nuestros prejuicios: su forma de vestir, de hablar o de comportarse. Pero las personas —especialmente niñas, niños y adolescentes— somos mucho más que eso.
Mirar con atención y empatía nos permite identificar situaciones que requieren cuidado y acción colectiva:
- Puedo notar cuando alguien está triste o preocupado, aunque diga que está “bien”.
- Puedo darme cuenta cuando una niña o un niño quiere participar, opinar o ser escuchado, pero no encuentra el espacio para hacerlo.
- Puedo reconocer cuando alguien se siente excluido, incómodo o tratado de manera injusta.
- Puedo alertar sobre situaciones que afectan el bienestar propio o de otras personas.
Ver así fortalece nuestra capacidad de agencia, porque nos ayuda a comprender la realidad y a participar activamente para transformarla. Observar con cuidado es el primer paso para ejercer nuestros derechos y acompañar a otras personas en ese ejercicio.
Ver para participar y movilizarnos
Lo que vemos no se queda solo en el pensamiento. Cuando miramos de manera consciente, también podemos organizarnos, participar y movilizarnos para mejorar lo que sucede a nuestro alrededor.
Cuando veo algo que me preocupa, puedo:
- Expresarlo en los entornos familiares, escolares, comunitarios o digitales.
- Buscar apoyo en personas adultas de confianza o en redes comunitarias.
- Proponer cambios y soluciones junto a otras niñas, niños, adolescentes y personas adultas.
- Participar en iniciativas, grupos o procesos donde se tomen decisiones que afectan nuestro entorno.
Estas acciones fortalecen habilidades como el diálogo, el liderazgo, el pensamiento crítico, el trabajo en equipo y la toma de decisiones, fundamentales para participar en espacios formales y cotidianos, y para ejercer control social y cuidado de lo público.
Ver lo positivo para multiplicarlo
Así como es importante identificar lo que necesita cambiar, también es valioso reconocer lo que funciona bien:
- Gestos de respeto y solidaridad.
- Espacios donde se escucha la voz de niñas, niños y adolescentes.
- Acciones comunitarias que promueven el cuidado y la convivencia.
Cuando vemos estas experiencias, podemos celebrarlas, replicarlas y compartirlas, contribuyendo a la movilización social desde lo cotidiano y fortaleciendo procesos colectivos que mejoran nuestra vida en común.
En conclusión
“¿Qué veo cuando veo?” no es solo una pregunta.
Es una invitación a mirar con atención, a reconocer nuestras capacidades y a participar activamente en la construcción de entornos más seguros, justos, afectuosos e incluyentes.
Cuando vemos con empatía, nos movilizamos.
Cuando participamos, transformamos la realidad.
Y cuando niñas, niños y adolescentes somos escuchados y actuamos colectivamente, contribuimos al cuidado de lo público y al bienestar de todas las personas.
Porque ver, participar y movilizarnos también es una forma de cuidar.