Por: Cesar Traslaviña
¿De qué se trata esto?
En Colombia, algunos grupos ilegales intentan involucrar en la guerra a niñas, niños y adolescentes de tres formas distintas:
- Reclutamiento: implica separarlos de su familia para que participen directa o indirectamente en actividades bélicas.
- Uso: esto es, obligarlos a hacer cosas ilegales como vigilar, llevar mensajes o participar en el microtráfico, sin necesariamente alejarlos de casa.
- Utilización: es decir, aprovecharlos en actividades que benefician la logística del grupo, aunque no siempre sean abiertamente ilegales.
Muchas niñas y niños son víctimas de uso y utilización sin darse cuenta. No siempre empieza con violencia: primero viene el engaño.
¿Cómo enganchan?
Buscan a quienes están pasando por momentos difíciles: problemas en casa, falta de dinero, ganas de ser reconocidos o de pertenecer a un grupo o parche de amigos. Construyen una "amistad" falsa que poco a poco se convierte en control. También operan por redes sociales con promesas de dinero, trabajo fácil o videos que muestran armas y lujos como si fueran éxito.
Si algo te genera miedo, duda o incomodidad: confía en ese instinto.
¿Qué puedes hacer?
Si eres niña, niño o adolescente:
- Cuéntaselo siempre a un adulto de confianza. No estás solo o sola.
- No aceptes dinero, regalos, ni "trabajos" de personas que no conoces bien.
- Desconfía de mensajes por internet con promesas llamativas.
Si eres mamá, papá, profe, cuidador o cuidadora:
- Habla con los chicos sobre estos temas, con calma y sin asustarlos.
- Escúchalos sin juzgar. Si se atreven a contarte algo, créeles siempre.
- Observa cambios: ausencias al colegio, nuevas amistades sospechosas o dinero sin explicación.
- Si conoces de un caso denuncia ante el Bienestar Familiar, Comisaría de Familia, Inspección de Policía o Autoridad Indígena.
Lo más importante
Las niñas, niños y adolescentes nacieron para aprender, jugar, crear y vivir. ¡Nunca para la guerra!
Todo reclutamiento es forzado y quien lo vive es siempre una víctima. La mejor defensa es construir planes de vida posibles: familias que escuchan, escuelas que inspiran y comunidades que cuidan.