Angie Karina Bocanegra Marin
Promoción de una vida libre de violencias. Líneas de violencias sexuales, violencias basadas en género y enfoque de orientaciones sexuales e identidades de género diversas.
Hola, vengo a compartirles algo que me pasó hace varios meses y que todavía recuerdo cada vez que alguien dice: “pero tú dijiste que sí”.
Todo empezó un día después de clases. Estábamos varias personas sentadas hablando y una compañera propuso tomar una foto para subirla a redes. Yo realmente no quería. Ese día me sentía incómoda y además no me gusta mucho salir en fotos. Pero empezaron a insistir:
Ay, una sola…- No sea aburrida…- Literal, nadie la va a ver… (me decían)
Entonces dije: - Bueno. (Y sí, prácticamente dije que sí)
Pero después de ver la foto me sentí peor. Sentí esa incomodidad rara que aparece cuando aceptas algo más por presión que por ganas.
Así que dije: - ¿La pueden borrar, por favor?
Me respondieron: - Ay que aguafiestas, tranquila, ahorita la borro.
Y yo quise creerles…pero días después, descubrí que no la habían borrado. La foto estaba circulando en grupos del colegio. Alguien la editó, le puso unos emojis y en la parte de abajo agregó: “el club de las gordas y un par de lindas”. Me sentí humillada.
Lo que más me repetían era: - Pero usted aceptó la foto, quedó hasta sonriendo.
Y por mucho tiempo pensé que tal vez estaba exagerando.
Hasta que entendí algo:
A veces las personas dicen “sí” porque les insisten demasiado, porque no quieren incomodar, porque sienten presión, porque quedarse callada parece más fácil que seguir negándose.
Y también entendí que eso que llaman consentimiento puede cambiar, aceptar algo una vez no significa aceptarlo para siempre. Y pedir que se detengan también debería importar.
A veces creemos que un “sí” alcanza para todo.
Pero entonces… ¿Eso fue realmente un sí?
¡Notas sobre el consentimiento!
A veces un “sí” no significa que alguien se sienta libre, tranquila o feliz con lo que pasó.
El consentimiento no es solo la palabra “SI”, también significa: poder cambiar de opinión, decir que NO sin miedo, sentirse escuchada y saber que los límites sí importan.
Aceptar algo una vez no significa aceptarlo para siempre.
Por eso, antes de compartir, insistir, tocar, publicar o seguir…también importa preguntar:
¿la otra persona realmente quería? ¿se sentía libre? ¿podía cambiar de opinión? ¿se veía feliz con eso? ¿o solo sintió que era más fácil decir que sí?